Amé mis chales de cashmere, su textura es tan suave y cálida que es un placer para los sentidos. Además, no importa cómo lo use ni con qué ropa, siempre le da a mi estilo un toque de sofisticación simple, casual y elegante. Compré primero uno para mí color vino y luego una para mi hija azul. Los diseños preciosos y me acompañó todo el invierno.